Buenos Aires
El Exilio como fecunda etapa creativa
Exilio y Producción Literaria: Augusto Roa Bastos
1947: Sobreviene su primer exilio en virtud de su trabajo como editorialista en el diario El País. Se establece en Buenos Aires y ahí sobrevive como mejor puede, gracias a diversos oficios: ensayista y profesor, escritor y periodista, corrector de pruebas, traductor y adaptador de letras para canciones, guionista de cine, radio y televisión, comentarista radiofónico, empleado de una compañía de seguros. Vuelve a viajar por Europa y América como conferenciante, profesor invitado por diversos centros y jurado de algunos premios literarios.
1949: Nace su tercer hijo en Buenos Aires, a quien le pone el mismo nombre que al primero: Carlos Alberto.
1952: En la capital porteña publica El ruiseñor de la aurora.
1953: Recoge en un solo volumen algunos de sus relatos breves, componiendo El trueno entre las hojas.
1956: En enero, colabora en la revista Cuenco, más tarde Alcor, por el ofrecimiento de uno de sus directores: Rubén Bareiro Saguier —el otro era Julio César Troche— hasta que desaparece la publicación, en 1970. Con Lita Rodi, tiene un hijo llamado Carlos Augusto.
1959: Con su novela Hijo de hombre gana el Primer Concurso de Narrativa Internacional, convocado por la Editorial Losada. La narración obtiene otros galardones: el Premio Municipal de Buenos Aires y la Faja de honor de la SADE. Es seleccionada como la novela paraguaya que participa en el concurso de la Fundación William Faulkner. Lucas Demare filma uno de sus capítulos –La sed– y el film es premiado en diferentes certámenes internacionales.
1960: Edita Hijo de hombre y publica su segundo poemario: El naranjal ardiente, selección de un libro inédito anterior, que recupera en parte la Editorial Diálogo, en su colección Libros de la Piririta a cargo de Miguel Ángel Fernández (Asunción), con ilustraciones de tapa de Olga Blinder.
1961: La Sociedad Argentina de Escritores (SADE)nombra a Augusto Roa Bastos director de su revista Taller Literario. Ese mismo año vuelve a Europa invitado por la Federación Germana de Escritores y el Instituto Iberoamericano de Berlín, participando junto a Borges, Arciniegas y Asturias, en diversos encuentros de creación y discusión literaria.
1966: Publica El baldío, su segundo libro de cuentos, resultado de un continuo trabajo en el campo de la narrativa.
1967: Los pies sobre el agua se edita en Buenos Aires, y en Chile, Madera quemada, ambos libros de cuentos.
1969: En Caracas se publica Moriencia, otro volumen de narraciones breves.
1970: La consideración pública de Roa como autor reconocido en todo el mundo, le permite volver al Paraguay bajo la dictadura de Stroessner. Sin abandonar su residencia bonaerense, aprovecha el permiso del Gobierno dictatorial para tomar contacto con los medios de comunicación, el público y los amigos paraguayos, dentro del país.
Obtiene la Beca Guggenheim por primera vez, lo que le permite escribir Yo el Supremo, sin sobresaltos.
1971: Dos nuevos libros le son editados: Cuerpo presente y otros cuentos y El génesis de los Apapokuva-Guaraní, este último un nuevo poemario en el que utiliza el doble registro lingüístico guaraní—castellano, al traducir él mismo los versos escritos en su lengua indígena tradicional.
Se le concede el premio “Juan Simón” de escritores creativos.
1974: Publica Yo el Supremo en Buenos Aires. Con Yo el Supremo, cumple la segunda entrega de un proyecto que, iniciado con Hijo de hombre, habrá de completarse en otro u otros volúmenes aún pendientes. Vuelve a obtener la Beca Gugenheim. Sus obras comienzan a traducirse a varias lenguas. Ese mismo año publica El pollito de fuego –dirigido a un público infantil–, con tapas e ilustraciones de Juan Marchesi, editado por Editorial la Flor. Dedicado a su primera nieta Natalia.
